lunes 21 de abril de 2008

sábado 21 de abril de 2007

El Ejército de Terracota
La cámara 1 es la más grande. Se ha excavado una quinta parte de la misma saliendo a la luz más de 1000 figuras (se estima que hay un total de 8.000) en formación de combate. Originalmente, las tropas llevaban arcos, espadas, lanzas y ballestas auténticas, de las que se han encontrado 10.000. Las armas de metal, de aleaciones muy sofisticadas, todavía estaban afiladas cuando se descubrieron y las puntas de flecha contenían plomo para hacerlas venenosas. Con una altura media de 1,8 m, las figuras están huecas desde el muslo hacia arriba; las cabezas y las manos eran modeladas aparte y luego se colocaban en los cuerpos que se hacían en masa. Cada uno de los soldados tiene diferentes características y expresiones y diferentes credenciales según su rango; se cree que sus facciones retrataban a los auténticos miembros de la guardia imperial. Su cabello está recogido en moños y llevan túnicas de batalla que les llegan hasta las rodillas; las figuras que se hallaban fuera llevaban una armadura de piel y los restos de pintura muestran que el color de todas ellas era amarillo brillante, violeta y verde aunque ahora se ven completamente grises. También hay un grupo de caballos que formaban parte de un conjunto de carros. Fueron encontrados con arreos y accesorios de latón y han podido ser identificados como de la raza Gnasu y Xinjiang. Todos fueron representados con dientes para dar muestra de que se trata de animales jóvenes.
La cámara 2 es más pequeña. Contiene cuatro grupos de figuras: ballesteros, caballería, infantería y carros, que muestran una mayor variedad de uniformes y posturas que las de la primera sala aunque, como muchas están rotas, parece más que vuelven de la batalla que no que se preparan para ella. Cuatro de estas figuras especialmente bien conservadas se axhiben aparte: un arquero con la rodilla en el suelo, un jinete con su caballo, un oficial con una cuidadaperilla y la magnífica estatua de un general de 2 m de altura, con una armadura grabada y un birrete con dos colas. También se exhiben algunas de las armas encontradas, incluida una enorme hacha de guerra de bronce.
La cámara 3, mucho más pequeña, donde se han encontrado 68 figuras y un carro, parece ser el cuartel general. Provistos del shu ceremonial, una corta maza de bronce de cabeza triangular, estas figuras no se hallan en formación de combate. Los huesos de animales encontrados aquí evidencian la ejecución de los sacrificios rituales que un ejército real hubiese llevado a cabo antes de la batalla.

Qin Shi Huang
Sólo tenía 13 años cuando ascendió al trono de la dinastía Qin en el año 256 a.C. y logró en 25 años subyugar a todos los estados rebeldes del este, convirtiéndose en el primer Emperador de China: "Como un gusano de seda devora una hoja de morera, así fue como Qin fue anexionando los reinos de su imperio" según el historiador del siglo 1 a.C. Sima Qian. Durante sus 11 años como monarca absoluto del mundo chino, Qin Shi Huang se propuso transformar su país de manera que su legado pudiese perdurar en manos de sus descendientes "1.000 años" más.
Estandarizó pesos y medidas (incluso la anchura de las ruedas de carro) introdujo un alfabeto único, decretó la destrucción de todos los libros y mandó construir la Gran Muralla.
Qin Shi Huang murió en un viaje a la costa este mientras buscaba el elixir de la vida eterna en la legendaria isla de los Inmortales.
A su muerte, el imperio pronto se desintegró a causa de la guerra civil y a los pocos años de su muerte la capital fué destruida y su palacio y su tumba saqueados.
La sección más antigua de la Gran Muralla fue iniciada en el 221 antes de Cristo, no mucho después que China fuera unificada en un imperio a partir de una vaga configuración de estados feudales. El primer emperador chino, Qin Shi Huang, restauró las murallas antiguas y las unió con una nueva construcción para crear una masiva fortificación de 4800 kilómetros (3000 millas) de largo para proteger las fronteras del norte contra los ataques de nómadas merodeadores.
Pero Qin Shi Huang no era un gobernante benevolente que cuidaba a su pueblo. Fue un tirano vacilante y represivo que trató de estandarizar el pensamiento humano de la misma manera que estandarizó las leyes, pesos y medidas. Sus seguidores creían que la gente era inherentemente mala y necesitaba vivir bajo un conjunto estricto de reglas. Así que quemaron la mayoría de la literatura de Confucio en el país, pensando que ésta promovía el libre pensamiento. De hecho, el emperador hizo que el pensamiento no conformista fuera una ofensa capital y sentenció a miles de intelectuales a años de trabajo forzado en la Gran Muralla.
El riguroso régimen Qin (pronunciado Chin) pensaba que sus reglas estrictas en cuanto a la vida en China permitiría que la dinastía perdurara por generaciones. Pero ese no fue el caso. En 209 a.C., justo un año después de la muerte del emperador, un ejercito de campesinos, encolerizado por las décadas de opresión, se rebelaron. Los oficiales provinciales, sabiendo que serían ejecutados por el simple hecho de informar de la rebelión, se quedaron callados. Cuando el gobierno central finalmente supo del levantamiento, era demasiado tare. Al final, la breve dinastía de Qin Shi Huang cayó víctima del miedo y la desconfianza producida por sus propios excesos.
Esta sección de la Muralla Qin fue construida por el proceso de tierra apisonada
Secretos de la Muralla Qin
A medida que la muralla atravesaba los espacios vacíos de China, sus constructores se vieron obligados a depender de los materiales locales. Gran parte de la muralla Qin fue construida con piedras colocadas unas sobre otras, pero donde las piedras eran escasas, los ingenieros construyeron la muralla con capas de tierra compactada. El proceso de apisonamiento de la tierra empezaba con un simple marco de madera. Los obreros llenaban el marco con tierra suelta, la cual entonces era apisonada formando una capa compacta de 10 centímetros (4 pulgadas) de espesor. El proceso se repetía capa tras capa, y la muralla se levantaba lentamente 10 centímetros por vez.
Lo que la Dinastía Qin legó al mundo
Trabajando con nuevos procesos de moldeado de hierro, las fraguas de Qin produjero espadas de hojas fuertes. Esto fue casi 13 siglos antes de que se produjeran espadas de tal fortaleza en Occidente. Y la aparición de arcos que permitían lanzar flechas con notable puntería dió a los arqueros de Qin una ventaja letal.
La Gran Muralla fue uno de las obras públicas monumentales de Qin Shi Huang, entre las cuales se encontraban vastos sistemas de irrigación. Pero su proyecto más asombroso, además de la Muralla, fue su propia opulenta Gran Tumba, en la cual trabajaron 700,000 obreros durante 34 años. La tumba, descubierta a mediados de la década de 1970, es realmente un palacio subterráneo e intricado, diseñado como una réplica en miniatura del reino Qin, que ciudades a escala, ríos de mercurio, cielos decorados con joyas, y un ejército de 7,000 guerreros de terra-cota para defenderlo.
Qin Shi Huang
Qin Shi Huang, cuyo nombre original era Qin Zheng, nació como príncipe durante el período de los Estados Combatientes. Ascendió al trono a los 13 años y, para cuando tenía 21, había asumido el poder total. Conquistó agresivamente los estdos feudales y tomó el control total de China en el 221 aC.
Qin se autoproclamó como Shi Huang Di, o “emperador inicial”, llevándose al mismo nivel que los dioses, y anunciando su derecho divino para gobernar China. Para declarar la unificación bajo su gobierno, hizo tallar edictos –en una nueva escritura imperial que desarrolló- en los muros de las montañas sagradas alrededor de China.
Durante su mandato, Qin estandarizó los pesos y las medidas, la moneda y hasta la longitud de los ejes de las carretas, lo que permitía que circularan con facilidad, por los surcos de la extensa red de nuevos caminos que ordenó construir, para conectar a sus provincias.
Qin tomó medidas drásticas para sofocar las rebeliones. Trató de aniquilar la herejía, quemando la literatura clásica –con excepción de los libros de medicina, adivinación y agricultura- y hasta ordenó que se enterraran vivos a 460 confucionistas. Confiscó armas, e implementó un severo sistema legal para castigar los delitos.
Qin encargó la construcción de su tumba –el famoso mausoleo en Xi’an relleno de soldados de terracota- cuando todavía era joven. Murió viajando por el este de China, buscando las legendarias “islas perdidas de los inmortales”.
La Octava Maravilla-El Mausoleo de Qin Shi Huang y su Ejército de Terracota
El propósito de los nobles de llevar mejor vida después de la muerte, hizo que surgieran en el antiguo Egipto las conocidas y colosales pirámides y, en China, el Mausoleo de Qin Shi Huang. Excavado sólo parcialmente, es uno de los más grandes misterios del mundo de hoy,
La tumba de Qin Shi Huang está a pocas decenas de kilómetros al este de Xi’an, capital de la provincia de Shaanxi, Se eleva como una pequeña colina en medio de verdes campos de cultivo. Tiene la forma de una pirámide. No es una estructura pétrea, sino una masa de estratos apisonados de loess, donde los restos del Primer Emperador Qin se han conservado por más de dos mil años.
En la historia de China, Qin Shi Huang fue un personaje muy especial. Ascendió al trono, que heredó de su padre a los 13 años de edad, y tomó posesión del cargo a los 22. Más tarde, mediante la guerra, anexionó a estados vecinos y terminó en diez años su conquista de las otras seis potencias rivales. En 221 a. n. e., fundó el primer imperio feudal en la historia de China. Complacido por sus hazañas, se denominó asimismo “Primer Emperador". La gente actual lo llama “Emperador del Milenio".
Luego de su entronización se inició la construcción de la tumba en un lugar geománticamente apropiado. Se apoya ésta en el monte y mira hacia el agua. Tardaron los trabajos 40 años, con la participación de más de 700 000 obreros reclutados, una décima parte de jóvenes y adultos de aquel entonces. No se había aun concluido, cuando la dinastía Qin llegó a su término.
No sabemos por qué a pesar de los milenios transcurridos, desde que fue enterrado el emperador en 210 a. n. e. esta tumba jamás ha sido abierta. Los detalles interiores son sólo conocidos por los Anales de la Historia: La excavación es profunda hasta el estrato de aguas subterráneas. Tuvo que reforzarse con materiales de cobre. En el suelo había un río de mercurio, sobre el cual flotaba el ataúd de oro. La parte superior del techo arqueado de la recámara, donde se halla el ataúd, tiene pintados astros, mientras la parte inferior está decorada con un mapa topográfico de China y pinturas de paisajes de su amplísimo reino. La recámara, alumbrada por una “Lámpara perpetua", contiene joyas y otros objetos de extraordinario valor. La entrada está custodiada por ballestas controladas por aparatos mecánicos, contra posibles profanadores.
Muchos arqueólogos sienten la obsesión de revelar cuanto antes este gran enigma. Sin embargo, la protección de tan rica herencia cultural exige prudencia para tomar las medidas más seguras.
El Mausoleo de Qin Shi Huang fue originalmente un magnífico cementerio. Las construcciones en la superficie ya no existen. Las investigaciones revelan que el mausoleo fue edificado según el plan urbanístico de Xianyang, capital de la dinastía Qin, dividida también en dos partes: interior y exterior, La tumba y su área periférica miden 66 km2, extensión más amplia que la actual Xi’an.
Guerreros y corceles de tamaño natural fueron descubiertos en esta zona, en marzo de 1974, cuando un grupo de campesinos excavaban los pozos. Así, la octava maravilla del mundo –el Ejército de Terracota de Qin Shi Huang- salió a luz.
A 1,5 km al este del mausoleo, cerca de 8 000 figuras de cerámica, 100 carros de madera y 40 000 piezas de armas de bronce estaban dispuestos en tres fosas de una superficie total de 20 000 m2. El foso núm. 1 tiene una superficie de 12 000 m2. Es el más grande y contiene 6 000 esculturas de caballos. En el foso núm. 2 –la mitad de la extensión del primero-, hay mil caballos. El foso núm, 3 sólo ocupa una área de 500 m2. Exhibe 68 guerreros. Según investigaciones arqueológicas, los fosos simbolizan el ejército que en vida tuvo Qin Shi Huang, protegen el mausoleo, y los guerreros están dispuestos en formación militar. El núm. 3 es el cuartel general, que dirige a los tres ejércitos.
Desde la tribuna de revista en el foso núm. 1, se puede ver una lesión subterránea sin parangón en el mundo. Tres filas de 210 guerreros constituyen la vanguardia. Vienen luego los ballesteros, seguidos por 40 columnas de infantes, caballeros y cocheros, acorazados, todos salen por decenas de túneles. A los lados izquierdo y derecho, la guardia y, al final, tres filas de retaguardia. La imponenente formación del ejército listo para entrar en batalla, sugiere pensar en aquel momento, en el esfuerzo y el arrojo del Primer Emperador para unificar su vasto imperio.
Los guerreros y corceles de terracota constituyen un bello mundo escultórico. Cada uno, con la boca cerrada; algunos se mantienen de pie, apacibles.
Cabezas y cuerpos de los guerreros han sido moldeados, cocidos y pintados separadamente, y unidos más tarde. Estaban antes pintados. Por la erosión del tiempo y el agua subterránea, han perdido en su mayor parte el color.
El descubrimiento de este ejército de terracota, retrotrae la aparición de la escultura en colores a la dinastía Qin y no a la Tang, como se suponía antes. Los autores de este numeroso ejército Qin de terracota han sido los pioneros en dar fuerza, vivacidad y realismo a la escultura china.
Lo descubierto hasta hoy no es sino parte reducida del gran Mausoleo de Qin Shi Huang. En futuro no lejano, innumerables reliquias culturales y valiosos carros de bronce saldrán a luz, cuando se explore el área principal del gigantesco mausoleo.
Será sin duda un momento conmovedor en la historia de los hallazgos arqueológicos de China.
Qin Shihuang en la historiografía
En la historiografía china tradicional, el Primer Emperador era casi siempre retratado como un tirano brutal, supersticioso (resultado de su interés en la inmortalidad y en su obsesión por su posible asesinato) y de vez en cuando como un gobernante mediocre. Los prejuicios ideológicos contra el estado legalista de Qin se establecieron en una fecha tan temprana como el 266 AC, cuando el filósofo confunciano Xun Zi lo comparó a las tribus bárbaras y escribió "Qin tiene el corazón de un tigre o un lobo ... [y es] avaricioso, perverso, ansioso de beneficios, y sin sinceridad."
Posteriormente, los historiadores confucianos condenaron al emperador que había quemando los clásicos y enterrado vivos a estudiosos confucianos. Eventualmente compilaron la lista de los "Diez crímenes de Qin" para destacar sus acciones tiránicas. El famoso poeta y hombre de estado de la época Han, Jia Yi, concluyó su ensayo Las faltas de Qin con lo que se iba a convertir en el juicio habitual confuciano de las razones del colapso de Qin. El ensayo de Jia Yi, admirado como una obra maestra de la retórica y el razonamiento, fue copiado dentro de dos historias Han y ha tenido una influencia de un gran alcance en el pensamiento político chino como una ilustración clásica de la teoría confuciana. Él explico la suprema debilidad de Qin como el resultado de la despiadada búsqueda de poder de su gobernante, el mismo factor que le había hecho tan poderoso; porque como Confucio había enseñado, la fuerza de un gobierno esta basada en última instancía en el apoyo del pueblo y la dirección virtuosa del gobernante.
A causa de este sistemático prejuicio confuciano por parte de los estudiosos en la época Han, muchas de las historias conservadas acerca de Qin Shihuang son de dudoso valor histórico y muchas fueron inventadas para enfatizar sus rasgos negativos.
Por ejemplo, la acusación de que hizo ejecutar a 460 sabios haciéndoles ser enterrados con solo sus cabezas por encima de la superficie, y después ser decapitados, es al menos poco probable que sea completamente verdad y también es probable que el incidente fuera inventado para crear un leyenda de martirios confucianos. Hay también historias variadas acerca de la ira del Cielo contra el Primer Emperador, como la historia de una piedra caída del cielo labrada con palabras de denuncia al emperador y profetizando el colapso de su imperio después de su muerte. Casi todas estas han sido desacreditadas por los modernos sinologistas como habladurías y leyendas. La mayor parte de ellas fueron elaboradas para deslustrar la imagen del Primer Emperador.
Solo en los tiempos modernos han sido los historiadores capaces de penetrar más allá de los límites de la historiografía tradicional china. El rechazo político de la tradición confuciana como un impedimento a la entrada de China en el mundo moderno abrió el cambio para que surgieran nuevas perspectivas. En las tres décadas tras la caída de la dinastía Qing y el estallido de la Segunda guerra mundial, con la cada vez más profunda insatisfacción con la debilidad y falta de unidad de China, surgió una apreciación nueva del hombre que había unificado China. En el tiempo en el que escribía, cuando el territorio chino estaba siendo invadido por naciones extranjeras, el destacado historiador del Kuomintang, Xiao Yishan, enfatizó el papel de Qin Shihuang en repeler a los bárbaros del norte, particularmente en la construcción de la gran muralla. Otro historiados, Ma Feibai (馬非百), publicó en 1941 una completa biografía revisionista del Primer Emperador titulada Qin Shi Huangdi Zhuan (秦始皇帝傳). Dijo que Qin Shihuang fue uno de los más grandes héroes de la historia china. Ma lo comparaba con el líder contemporáneo Chiang Kai-shek y vio muchos paralelismos en los recorridos y políticas de los dos hombres, siendo admirador de ambos. La expedición del norte de Chiang a finales de los años 20, que justamente precedió al nuevo gobierno nacionalista en Nanjing fue comparada a la unificación llevada a cabo por Qin Shihuang.
Con la llegada de la revolución comunista en 1949, nuevas interpretaciones salieron a la superficie. El establecimiento del nuevo y revolucionario régimen significó otra revaluación del Primer Emperador, esta vez siguiendo la teoría marxista. La nueva interpretación que se daba de Qin Shihuang era generalmente una combinación de visiones modernas y tradicionales, pero esencialmente crítica. Esto se ejemplifica en la Historia Completa de China que se compiló en septiembre de 1955 como una revisión oficial de la historia china. El trabajo describía los pasos más importantes del Primer Emperador hacía la unificación y estandarización como correspondía a los intereses del grupo dominante y de la clase comerciante, no de la nación o el pueblo, y la subsecuente caída de su dinastía como una manifestación de la lucha de clases. El perenne debate de la caída de la dinastía Qin fue explicado también en términos marxistas, la rebelión de los campesinos siendo una revuelta contra la opresión - una revuelta que socavó la dinastía, pero que estaba destinanda a fallar a causa del compromiso con los "elementos de la clase propietaria"
Sin embargo, desde 1972, se ha dado prominencia a una visión oficial radicalmente diferente de Qin Shihuang. Esta nueva apreciación fue lanzada por la biografía Qin Shihuang de Hong Shidi. El trabajo fue publicado por la imprenta estatal para ser una historia popular dirigida a las masas, y vendió 1,85 millones de copias en el periodo de dos años. En esta nueva era Qin Shihuang era visto como un gobernante con visión de futuro que destruyo a las fuerzas secesionistas y estableció el primer estado chino unificado y centralizado mediante el rechazo del pasado. Atributos personales, como su búsqueda de la inmortalidad, tan enfatizados en la historiografía tradicional, apenas se mencionaban. La nuevas versiones describían como, en su tiempo (una era de gran cambio político y social), no tuvo escrúpulos en usar métodos violentos para machacar a los contra-revolucionarios, tal como canciller "industrial y comerciante propietario de esclavos" Lu Buwei. Desafortunadamente, el no fue tan minucioso como debía haber sido y después de su muerte, subversivos ocultos, bajo el liderazgo del jefe eunuco Zhao Gao, tomaron posesión del poder y lo usaron para restaurar el viejo orden feudal.
Para redondear esta revaluación, una nueva interpretación del precipitado colapso de la dinastía Qin se apoyó en un artículo titulado "Sobre la lucha de clases entre los periodos Qin y Han" por Luo Siding, en un boletín de 1974 de Bandera roja, para reemplazar la explicación previa. La nueva teoría proclamaba que la causa de la caída de Qin yacía en la ausencia de minuciosidad de Qin Shihuang en la "dictadura sobre los reaccionarios, incluso hasta la extensión de permitirles penetrar como gusanos en los órganos de la autoridad política y usurpar puestos importantes".
En 2006, se ha publicado la primera biografía en castellano sobre Qin Shihuang, titulada "El primer emperador", escrita por José Ángel Martos y editada por Aguilar.
Qin Shihuang (chino: 秦始皇, pinyin: Qín Shǐhuáng, Wade-Giles: Ch'in Shih-huang, noviembre o diciembre de 260 adC - 10 de septiembre de 210 adC), de nombre propio Zheng, fue el rey del estado chino de Qin del 247 adC hasta el 221 adC y después el primer emperador de una China unificada del 221 adC al 210 adC, reinando bajo el nombre de Primer Emperador.
Habiendo unificado China, él y su primer ministro Li Si introdujeron una serie de importantes reformas con el objetivo de reforzar la reciente unificación, y llevaron a cabo hercúleos proyectos de construcción, más concretamente la versión precursora de la actual Gran Muralla China. A pesar de toda la tiranía de su mandato autocrático, Qin Shihuang es todavía considerado hoy en día como una especie de colosal fundador en la historia China, como un Superhombre cuya unificación de China ha durado más de dos milenios (con interrupciones).